Sasha se desata 05
Sasha se desata
V
Nota:
Perdonen por la tardanza en la publicación de esta
parte, pero he tenido algunos problemillas con mi conexión a la red, gracias.
"Ring, ring", el estridente sonido del teléfono me
sacó de lo que pudo ser un delicioso sueño. Estiré el brazos desde mi lugar
junto a mi madre y tomé el auricular.
Haló…
Haló… ¿Ricardo?
Si, con él habla…
Buenos días, soy Sasha, la… "novia" de Carlos, ¿cómo está? – me enderecé
en la cama como un resorte, ¡Sasha llamándome a mi casa!
¡Ah… hola… mucho gusto… ¿cómo está?!
Bien, bien… pasándola… ¿y usted?
Bien también… ahí pasándola…
…-…
…¡¿?!… – un tenso silencio reinó en la línea durante varios segundos…
qué incómodo era.
Bueno… supongo que querrá saber el motivo de mi llamada… – dijo
finalmente – necesito hablar con usted… en persona… – ¡¿qué, cómo… qué?!
¿Qué, cómo… qué?
Si… necesito hablar en persona con usted… es sobre lo que pasó ayer…
Ah… si, si, claro… pero… bueno… ¿y de qué es de lo que tenemos que
hablar? – nuevamente se hizo un largo silencio en el teléfono, quizás porque
ella no encontraba palabras adecuadas para responderme… o por lo estúpida de
mi pregunta.
¿Puede hoy por la tarde? – me preguntó secamente.
Pues… si, si, puedo… solo dígame en donde… – me dijo y colgamos.
Creo que no tengo que especificar cómo me sentía…
¡tenía el culo en la mano, no podía imaginarme qué era lo que me quería decir!…
bueno, si, pero al mismo tiempo me parecían tantas cosas que prefería no tratar
de imaginarlo. De lo que si estaba seguro es que no sería una reunión agradable.
A mi lado a mamá ya le había cambiado la cara de nuevo… y no para bien. "Solo
vamos a hablar… te lo prometo" le dije mientras ella ponía los ojos en blanco.
Luego hice lo que tenía que hacer, llamé al Ko para contarle, después de todo
era mi mejor amigo y ella su novia, le debía respeto y lealtad…
¡Entonces mano, ¿te la vas a coger?! – lo dijo con tanto entusiasmo que
hasta ganas de reír sentí.
¿Qué si me la voy a coger? ¡¿Estás enfermo mano?, sos un pervertido de
mierda! ¡¿No me digás que pensar en eso te calentó ya?! – pregunta tonta,
como si no lo conociera.
Qué pregunta tan tonta vos, como si no me conocieras… – exacto,
sinceramente no sé porqué me sorprendía tanto – mirá, si se te da la
oportunidad de pasarla por las armas, dale – y agregó con fingida solemnidad
– te doy mi bendición. – y yo seguía estupefacto y con cara de idiota.
Mano… ¿estás drogado? – una estruendosa risotada del otro lado de la
línea me interrumpió.
¡Puta Ricardo, despertá papá, mirá que es Sasha la que se lo está
buscando solita!
Ella solo quiere aclarar lo que pasó…
¡¿Aclarar qué?, ella sabe tan bien como nosotros lo que pasó pero es una
santurrona! ¿De qué te quiere hablar? Lo que pasa es que le gustó y quiere
repetir pero es demasiado orgullosa como para reconocerlo o pedirnos más…
¡ja, como si no la conociera! – nuevamente me quedé en silencio, incrédulo –
Si jugás bien tus cartas, Ricky, le vas a poder dar hasta por debajo de las
orejas… pero después de hacerlo acordate de una cosa: me lo tenés que contar
con lujo de detalles… y… ahí la tratás bien cabrón, con delicadeza… – y me
colgó, y yo seguía con cara de idiota sin poder dar crédito a lo que oí, no
sabía qué hacer, pensé en no oír…
. . . . .
… bueno, al final si fui. Para nuestra reunión
quedamos en una muy conocida chocolatería de la capital, Zurich. El día estaba
nublado y llegué temprano, por lo que tomé una mesa y me puse a esperar muy
nervioso, imaginándome todo lo que la muchacha me diría y recordando las
palabras de mi amigo. "Si jugás bien tus cartas, Ricky, le vas a poder dar hasta
por debajo de las orejas…" me dijo, y yo no podía dejar de pensar en ello. Sería
muy hipócrita de mi parte decir que no me apetecía… ¡solo de pensarlo ya me
estallaba el pantalón! Pero nuevamente mis escrúpulos se interponían frente a mi
bragueta.
"¡RUUUMMMM!" el súbito lusazo de un relámpago,
seguido casi de inmediato por el estremecedor rugido del trueno, me devolvieron
a la realidad. Je, je, je, quería dar una impresión de seguridad desde el
principio, pero el saltito que pegué cuando llegó y me sacó de mis cavilaciones
frustraron todo intento, mentalmente agradecí que Sasha aun no hubiese llegado.
Pronto se desató una tormenta, afuera el sol se ocultó por completo y el fuerte
sonido de la lluvia cayendo lo invadió todo… minutos después Sasha entró al
lugar, calada hasta los huesos y con cara de estar a punto de llorar.
¡Mierda, mire como me mojé! – exclamó cuando me vio – ¡Y lo peor es que
no tengo saldo en mi celular como para llamar a mi casa!
La voy a dejar si quiere…
¡No hay nadie ahorita! – la vi hacer un puchero.
Bueno… usted sabe que yo no vivo lejos… vamos a mi casa y le meto la
ropa a la secadora… – ella me volteó a ver llena de suspicacia – No le voy a
hacer nada, solo le voy a secar la ropa…
Si, si… por favor… gracias…
Juro que esa era mi única intención, secar su ropa
mientras ella esperaba, nada más. Pero supongo que solo estaba mintiéndome a mi
mismo, pues desde que la vi llegar me dejó mudo. Llevaba una ajustada y delgada
blusa rosa de encaje con detalles de flores, de tiritas y semitransparente, con
un top blanco debajo y una falda de lona azul a medio muslo. La blusa estaba
empapada, por lo que había que quitarle el "semi", y el top, de por si muy
ajustado a sus pequeños pero firmes senos, dejaba ver claramente sus oscuros
pezones erectos por acción del frío, la pobre venía dando un espectáculo.
Le di mi suéter para que se cubriera y la llevé a
mi casa, de reojo vi, cuando estaba metiendo el carro en el garaje, que la veía
maravillada, realmente mi casa era una mansión, incluso más grande y lujosa que
la del Ko, si en algo era bueno mi viejo era para llenarnos de lujos y cosas
materiales (por lo menos). En cuanto entramos me topé con un pequeño problema,
no estaba ni mi madre (salió a ver a una vecina) ni mi hermana y como era sábado
tampoco estaba Julita, nuestra ama de llaves… y yo no tenía la más mínima idea
de cómo se usaba la secadora (¿qué quieren?, mamá me había consentido mucho).
¿No sabe usar la secadora? – me preguntó Sasha, muy seria, enfundada en
mi bata de baño (como era chiquita casi quedaba bailando allí adentro) y con
su ropa en las manos dentro de un cesto.
No… no sé cómo se usa…
¡Todos los hombres son iguales! ¡Carlos, mi papá, mis hermanos… usted,
todos son iguales! – dijo, quitándome de en medio.
¿Tiene hermanos?
Si… 2… uno mayor y uno menor… – platicamos de algunas otras cosas,
banalidades todas, y en cosa de segundos ya tenía funcionando la secadora.
Nos quedamos sentados en la sala, en silencio y en
medio de una atmósfera tensa y pesada. Yo tenía cara de idiota (¿cómo no?) y
ella se veía muy nerviosa, lanzándome miradas recelosas a cada rato. La verdad
acabó por caerme mal, no le estaba haciendo ni diciendo nada.
Bueno… ¿qué? – le dijo con un poco de brusquedad.
¿Qué de qué?
Esas miraditas… ¿está esperando que me le tire encima? – de verdad no me
gustaba su actitud, ella guardó silencio clavando la vista en el suelo –
Mire, lo que pasó ese día fue algo que no esperaba, nunca imaginé meterme en
un juego de este tipo con el Ko… y esa noche no imaginaba que… que… bueno…
…que yo fuera tan puta…
No, no era eso lo que quería decir…
¿Y qué más podía decir? Mire, a mi no me obligó nadie… yo conozco bien a
Carlos, y aunque es muy terco sé que se habría detenido si yo hubiese sido
más firme… pero no lo fui… y sobre su pregunta… – volvió a bajar la mirada,
esta vez roja como un tomate – pues… si…
¿Si?… ¿si qué?… ¿qué pregunta?
Usted sabe "qué pregunta"… "¿está esperando que me le tire encima?"… y
la respuesta es si… – entonces se abrió la bata por el frente y la dejó
caer.
Me quedé frío y de nuevo con cara de idiota (creo
que ya es algo común en mi), incrédulo y casi conmocionado, ¡Sasha estaba
totalmente desnuda, sentada en la sala de mi casa y, ofreciéndoseme! ¡Dios mío,
¿acaso había despertado en la dimensión desconocida esa mañana?! ¿Qué se hace en
un momento así, qué se puede pensar en un momento así? No mucho, la verdad, no
mucho
.
"Bueno, yo estoy caliente y ella está dispuesta, y
era solo cosa de tiempo para que el Ko la convenciera de participar" me dije
mientras me ponía de pié y me sentaba a su lado, pero aun sin atreverme a ir más
allá a pesar que el pantalón ya me iba a estallar. Pero fue ella la que tomó la
iniciativa y me comenzó a acariciar la pierna, aunque todavía bastante tensa y
sin despegar los ojos del suelo. La dejé hacer, comenzó sobre mi rodilla, pero
poco a poco su mano fue subiendo hasta comenzar a acariciarme mi verga por sobre
el pantalón, encontrándosela parada y dura.
Entonces subió la mirada, su cara ruborizada se
encontró con la mía, supongo que también ruborizada, me esbozó una leve sonrisa
y susurró algo así como "¿qué me hiciste Carlos?" mientras se acercaba para
besarme. Ahora yo también la toqué, probé el tacto de la piel morena de sus
muslos, firmes y rotundos como un par de columnas, la sentí suspirar mientras
nuestros labios estaban unidos y ella tenía los ojos cerrados. Continué
acariciándola y subiendo cada vez mas mi mano hasta que mis dedos al fin se
encontraron con la delicada piel de su feminidad… no tenía vello púbico.
Carlos me pidió que me lo rasurara… – me explicó roja como un tomate –
No sé qué me hicieron ustedes 2, pero ahora ya no me puedo detener… –
agregó.
A Sasha le encantó esa caricia, me tomó la mano y
comenzó a guiarla, apretándola contra su vulva que se iba mojando cada vez más.
Pronto logré meterle 2 dedos entre la vagina y empecé a realizar el conocido
movimiento de pistón con el que logré enloquecerla. Comenzó a gemir, poniendo
los ojos en blanco y mordiéndose los labios, ahí sí noté claramente cómo su sexo
se iba inundando y como toda ella aumentaba su temperatura. Era una verdadera
belleza, una diminuta diosa de placer morena y de cabello lacio, ojos oscuros,
nariz redonda y pequeña y boca delgada y también pequeña, que respiraba y
suspiraba en mis manos, inflando y desinflando ese pecho donde descansaban 2
pequeños senos.
Tuve la intención de hacerla acabar pero ella me
detuvo, me empujó hasta dejarme acostado boca arriba en el sofá y comenzó a
acariciarme. Cerré los ojos mientras su delgada mano recorría mi cuerpo,
iniciando en mis piernas y subiendo lentamente hasta llegar a mi sexo.
Suavemente me bajó el cierre y metió su mano entre mi pantalón, encontrando mi
caliente y ansiosa verga, sentí que su respiración se agitaba. Abrí los ojos y
la vi bajando lentamente llevándosela a la boca, pero metiéndose solo la
puntita. Me la chupó muy suavemente, como si fuese un caramelo, lamiendo y
succionando al mismo tiempo mientras me masajeaba el tronco frotándolo
vigorosamente. Empezó tímida, pero tras un rato no muy largo ya lo hacía como
toda una profesional, estaba claro que el Ko le había enseñado bien.
Por mi parte metí mi mano bajo su cuerpo y le
agarré las tetas, tomé uno de sus morenos y puntiagudos pezones, en medio de
unas oscuras y anchas aureolas, y me puse a acariciarlo lentamente con
movimientos circulares, a apretarlo con mis dedos. Sasha tenía los pechos muy
sensibles, el menor roce le transmitía sensaciones muy placenteras por lo que
mis caricias la obligaron a sacarse mi verga de la boca para gemir y pedir más.
¡¡¡AAAAAHHHHH, Ricardo, sos muy bueno, AAAHHHHH, qué ricoooohhhh!!!
Me incorporé y la rodeé con mis brazos besándola
apasionadamente. Luego tomé una de sus tetas y me la llevé a la boca, se las
chupé con fuerza, le succioné los pezones y se los mordisqueaba suavemente al
mismo tiempo. Era un placer sentirlas en mi boca, jugar con mi lengua con ese
pezón puntiagudo, oírla en sus lamentaciones de placer. Sus gemidos aumentaron,
me pedía que se las chupara y apretara con más fuerza, y yo dándome un festín
con las chiches de la novia de mi mejor amigo.
Me detuve un momento y me puse de pié para sacarme
la ropa, en un santiamén quedé empelotado igual que ella. Sasha aprovechó para
explayarse en el sofá y quedar con las piernas abiertas y ofrecida a mi. Apenas
volví a ver su rasurada cuca y me lancé sobre ella, arrodillado en el suelo me
puse a lamerlo a mis anchas. Ella me aprisionó la cabeza con sus manos y se
abrió completamente de piernas para darme todo el espacio que necesitara.
Recorrí con la legua y los labios su sexo por todo lo largo, lenta e
intensamente, me bebía los abundantes jugos que ya se le estaban saliendo a
chorros y me puse a "roer" delicadamente su clítoris. Sasha se entregó
completamente al placer y, agarrándome fuertemente de la cabeza, alcanzó un
intenso orgasmo que yo me tragué completo.
¡¡¡AAAHHH, AAAHHH, AAAAAYYYYYYGGGGHHHHHHH!!! ¡¡¡¡AAAAAAHHHHH, QUE RICO,
QUEEEERRRIIIIICOOOOUUUGGGHHHHHH,!!!! – se revolvía como un gusano y me
aprisionaba la cara contra su sexo chorreante con fuerza, casi no me dejaba
respirar.
Su orgasmo me enardeció, aumento mi calentura hasta
que casi perdí el control. Con un brusco empujón me separé de ella, que aun no
había terminado de agitarse enloquecida. Le separé las piernas y las levanté y
así la penetré sin ninguna contemplación. Inesperadamente se sintió
completamente llena y hasta el fondo, aunque no creo que le haya dolido pues
estaba anegada en exceso, sencillamente abrió los ojos como platos, irritados y
vidriosos, y los clavó en mi sin dejar de gritar, por lo visto esa súbita
penetración prolongó el placer de su clímax.
¡¡¡¡UUUOOOOGGGHHHH… DIOS MÍO… OOOOOGGGGHHHHH!!!! ¡¡¡¡PARTIME POR
LAAAAAMIIIITAAAAAADDDDDGGGGHHHHH… AAAHHHH!!!! – me pedía entre gritos.
Levantándole las piernas en el aire, bien sujetas
de las pantorrillas, me harte de apalearla una y otra vez, con furibundas
embestidas que le llegaban hasta el fondo. Sus pequeños senos morenos se mecían
con violencia con cada una de mis embestidas, firmemente sujetos en su pecho.
Entre gritos se las tomó y empezó a restregárselos con fuerza y a pellizcarse y
jalonearse los pezones. Era algo extraordinario, nunca había visto algo así,
parecía que la muchacha aun no había parado de orgasmearse, parecía como si su
orgasmo se hubiese prolongado indefinidamente y su calentura hubiese aumentado
hasta niveles más allá de mi comprensión. No dejaba de gritar ni de pedirme más,
sus ojos, muy abiertos, brillaban con la misma vehemencia que tenían cuando
iniciaba su clímax, esa muchacha era increíble.
La cambié de posición rápidamente, la puse de
costado hacia el respaldo mientras yo me tendía detrás de ella. Levanté su
pierna izquierda mientras volvía a meterle la verga. Me aferré a sus tetas desde
atrás, se las apretaba y tiraba fuerte, creo incluso que le dolió, pero ella en
vez de quejarse se excitaba más.
¡¡¡MAS, MAS, MAAAASSSGGHHHH… AAHH, AAHH, OOHH!!! ¡¡¡ME ENCANTA RICKY, ME
ENCANNNNNTAAAAGGGHHHH, OOOHHH!!!
¡¿Te gusta que te domine, perra?! – le pregunté, creo que confundiéndola
con mi madre pues era a ella a la que le hablaba así mientras cogíamos.
¡¡¡¡SSSSIIIIIIIIIIIIHHHHHH, ME ENCANTAAAAAHHHHHHH!!!! ¡¡Someteme más,
dame más Ricardo, HOY YO SOY TU PERRA, TU PEEEEERRRRAAAAGGGHHHHH!!
Por la fuerza de mis embestidas su menudo cuerpo
fue empujado hacia abajo y de pronto me vi encima de ella, pero Sasha estando
boca abajo. Ella misma se abrió las nalgas con las manos para que la pudiera
penetrar nuevamente sin problemas. Le comencé a dar de nuevo, apoyado sobre mis
brazos estirados le estrellaba con violencia las caderas sobre su gran trasero,
redondo y mullido, mientras ella mordía el asiento. Desde mi altura le podía ver
esa estrecha cintura que tenía, que contrastaba notablemente con esas caderas
rotundas que llevaba más abajo, de las cuales salían un par perfecto de piernas
largas y torneadas y de muslos gruesos. Gozaba como un loco montándola, pero ya
no podía seguir más.
¡¡¡YA CASI, YA CASI SASHA, VOY… VOY… AAHH, AAHH, VOY A ACABAR!!! – le
dije.
¡¡¡DALE, DALE, LLENAME DE LECHE HIJUEPUTA, PREÑAME INFELIZ… AAAHHH,
AAAHHH!!! ¡¡¡ LLÉNAME DE LEEEECHEEEEEHHHHH!!!
¡¡¡¡AAAAAAAHHHHHH, SAAAAAASHAAAAAAAGGGGHHHHHH, AAAAAHHHHHH!!!! – le
saqué la verga de adentro y acabé en medio de un fuerte y violento estertor,
derramando chorros de blanca y espesa esperma sobre su culo y su grupa.
Hasta yo mismo me sorprendí de la cantidad que eyaculé, pero era normal con
la gran calentura que tenía.
Estaba agotado, cubierto en sudor (ella también) y
jadeando casi sin aire, sentía que el corazón se me quería salir por la boca.
Perdí el equilibrio y caí estrepitosamente en el suelo mientras ella se quedaba
igual, con los ojos cerrados y su rostro de putita aun congestionado por el
placer. La verdad me olvidé de todo a mi alrededor, no tenía más cabeza que,
que… bueno, que la cabeza de hongo de mi verga, así que obviamente no estaba
para pensar en nada, más bien para quedar profunda y plácidamente dormido… si no
hubiese sido por un desgarrador grito que me hizo pegar un salto, había alguien
viéndonos desde el ventanal de la sala… ¡mi madre!
Continuará…
Ricardo David.
(Garganta de Cuero).
Pueden mandarme sus comentarios y sugerencias a mi
correo electrónico, besos y abrazos.