Relatos Calientes Gratis

Ansiedad, vicios


. No tiene
que convertirse en una parte esencial de tu vida. No debes dejar que tu
vida se simplifique, que dependas de una sola cosa, que tu felicidad dependa
de que puedas satisfacer o no tal o cual "necesidad". Esto es
algo que hay que tener muy claro: Por exquisito y placentero que sea, ningún
placer es para tanto, ningún placer merece tanto la pena, ningún
placer debe convertirse en algo imprescindible para ser feliz.

Ya, pero, una vez metido en él,


¿CÓMO SALIR DEL CIRCULO
VICIOSO?

No es fácil, pero tienes
que comprender que se puede ser perfectamente feliz siendo un adicto en
plena rehabilitación. Es más: ES IMPRESCINDIBLE EMPEZAR A
SER FELIZ para poder salir del atolladero.

Lo primero es darte cuenta de tu
situación y querer salir. Después tienes que ir comiendo
terreno con decisión. Es decir: No pegarse la gran hartada bajo
ningún concepto. Tomar el mando de la situación y no dejarle
respiro a la adicción: No dar marcha atrás, no dejar de mejorar.


Por ejemplo: Supongamos que somos
adictos a los dulces. Entonces tenemos que llevar la cuenta en una libreta
de todos los dulces que comamos a lo largo del día. Cada día
hay que comer la menor cantidad de dulces que nos sea posible. (Si podemos
no comer, mejor que mejor). Y debe notarse una gran diferencia entre el
número de dulces que comemos una semana con el número de
dulces que comemos la semana siguiente. El objetivo es conseguir la situación
opuesta a la que tenemos. Es decir: Llegar a asumir que un dulce es, por
definición, algo que NO SE COME.

Sólo mucho tiempo después,
MUCHO TIEMPO DESPUES de sentirte totalmente curado, puedes abandonar la
rigidez y comenzar de nuevo a disfrutar con la gastronomía, eso
sí: sin pasarse. Pero esto no es ninguna condena: Hay mucha gente
que pasa años y años sin probar un dulce y que es muy feliz.

Si, en cambio, somos adictos a algo
de lo que no podemos prescindir totalmente, como por ejemplo al sexo, entonces
lo que debemos hacer es fijar una cuota semanal de orgasmos (con un cierto
margen de flexibilidad) que nos parezca normal e intentar adecuarnos a
ella. También prescindir de las prácticas sexuales demasiado
excéntricas y, por supuesto, de las que sean delictivas.

Pero para que podamos conseguir
salir del círculo vicioso no basta con atacarle por un lado (no
basta con intentar comer cada vez menos), sino que hay que atacarle también
por el lado de la ansiedad: Hay que reducir la ansiedad. ¿Cómo?
Hay muchas formas: Hacer deporte, relajarse, obligarnos a ver la vida con
ilusión, esperanza y optimismo, ... Debemos de sentirnos felices.
Por ejemplo, tenemos que sentirnos felices por que vamos a quitarnos de
encima la adicción, vamos a cambiar de vida, vamos a nacer de nuevo,
vamos a ser cada día mejores que el día anterior, nuestra
vida será cada día mejor. Si pensamos eso, le tenemos la
partida ganada a la ansiedad y, por tanto, a la adicción.

También hay diversos grados
de adicción. Por ejemplo: uno puede estar empezando a aficionarse
demasiado a los videojuegos, o a los dulces, o a lo que sea, sin que haya
llegado a ser una adicción todavía. En ese caso, en cuanto
nos demos cuenta de que nos está absorbiendo y que empieza a mandar
sobre nosotros, lo mejor es que demos marcha atrás del todo.

Eliminarlo drásticamente,
convenciéndonos de que no es para tanto y que no lo necesitamos
en absoluto. Si tiempo después se nos presenta una ocasión
especial de volver a jugar a ese videojuego, no hay por qué no jugar,
pero no merece la pena volverse a aficionar. Las aficiones que no nos aportan
nada, que son simplemente para pasarlo bien, es mejor usarlas con mucha
moderación y casi con desprecio. No merece la pena malgastar nuestro
tiempo en ellas.

Os agradezco cualquier tipo de crítica
o comentario, que me podéis enviar a:

j_salas@teleline.es




Deja Un Comentario